Las empresas intensivas en energía, como las del sector de petróleo y gas,
alimentos, bebidas, cementeras, químicas y manufactureras; enfrentan una
presión constante por operar de forma más eficiente, sostenible y segura. Este
tipo de organizaciones consume grandes volúmenes de energía, está sujeta a
estrictas regulaciones ambientales, y busca constantemente tecnologías que
ayuden a mejorar sus procesos críticos.